|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||
De Huggies a Fuzzis: Mi viaje por los pañales reusablespor Jennifer Finke
Un año después conocí a una mamá de tres quien usaba pañales de tela. Me dijo que las opciones en pañales de tela de hoy en día no llenan los rellenos sanitarios y son convenientes y fáciles de usar, además dijo que Benjamín estaría más contento y francamente adorable, en lo que llamó “pañales reusables de la nueva era.” Me enseñó los pañales Fuzzi Bunz. Me gustó lo que vi. Me intrigó. Me fui a casa esa noche e hice una investigación. Primero investigué los efectos dañinos de los pañales desechables en nuestra sociedad. La cabeza me daba vueltas. Mientras nunca me consideré una ambientalista, sí me creía globalmente consciente. Me importaba ser una buena embajadora del mundo y lo quería hacer un mejor lugar para Benjamín. Después investigué el mundo de los Fuzzi Bunz. Leí reseñas en Diaper Pin, donde los pañales Fuzzi Bunz están muy bien ranqueados. Investigué el estilo patentado del pañal de bolsillo, el suave microvellón y la inserción absorbente removible: ¡estos pañales eran ingeniosos! Deseé haberlos conocidos antes de que Benjamín hubiera nacido. Pero así como me encantaron los pañales Fuzzi Bunz, aún me preguntaba si podría hacer el cambio a pañales reusables después de haber usado pañales desechables por tanto tiempo. Los desechables eran parte de mi rutina. Funcionaban para mi familia. ¿Podría cambiarlos? También pensaba en qué estúpidamente había reaccionado cuando mi vecina embarazada me había dicho que usaría pañales de tela para su bebé. Pensé que estaba loa. Y ahora, aquí estaba ahora, considerando la opción de los pañales de tela. Pensaba, como la mayoría de las mamás, ¡tengo derecho a cambiar de opinión en cualquier momento y sobre cualquier cosa! Así comienza mi viaje de Fuzzi Bunz. Pedí 20 Fuzzi Bunz en una tienda en Internet, los suficientes para que me durasen tres días. El costo de golpe fue alto; sin embargo, me recordé a mí misma que aunque esto me ahorraría mucho dinero a la larga, no lo hacía por el dinero. Lo hacía para hacer un cambio en el mundo. En una sociedad de productos desechables, usar Fuzzi Bunz era mi intento de hacer de este mundo algo un poco mejor y más verde para Benjamín. A continuación están los detalles de mi viaje de Huggies a Fuzzis: DÍA 1 Antes de dormir, le puse el Fuzzi Bunz azul claro a Benjamín. Caminó por toda la casa como si fuera un hombre nuevo con ropa interior nueva. El suave pañal, el hermoso color y los divertidos broches de presión en un bebé contento, sonriente y absolutamente adorable. ¡Qué gran añadido de Benjamín! Poco sabía yo que nuestro primer Fuzzi Bunz se estrenaría con el brote de una semana de gripe estomacal de Benjamín. A las 3 de la mañana se despertó. Su cuna era un reguero; yo no estaba nada contenta. Rápidamente le puse un pañal desechable, le cambié la pijama y las sábanas (llenas de popó) y lo acosté de nuevo. DÍA 2 Las popós explosivas de Benjamín a lo largo del día fueron bastante difíciles de manejar. A pesar de que esta enfermedad hizo que mi viaje de Fuzzi Bunz tuviera un comienzo difícil, dudaba que incluso los Huggies aguantaran estas explosiones. El Día 2 mi esposo cambió su primer Fuzzi Bunz después de una rápida tutoría de mi parte. Mi esposo me había apoyado mucho a lo largo de esta transición hacia los pañales reusables. Llama a esta prueba ecológica mi nueva causa. En realidad pienso que le gusta cómo se ve Benjamín con sus Fuzzi Bunz; además, mi esposo también es un buen embajador del mundo. Comprende que tenemos que sacrificar un poquito para hacer este mundo un poquito mejor para Benjamín. DÍA 3 Hice mi primer lavado de Fuzzi Bunz “sucios”. No había manchas. ¡Se veían tan bien como si fueran nuevos! Lo único que fue desagradable fue encontrar un pedazo de comida en la lavadora. Necesitaba hacer un mejor trabajo al remojar los pañales antes de lavarlos. ¡Qué horror! DÍA 4 Le puse a Benjamín un pañal desechable antes de ir a la guardaría (la guardería no admite pañales reusables). Tan pronto como llegó a casa lo cambié a sus pañales Fuzzi DÍA 5 DÍA 6 Después de la guardería, Benjamín y yo fuimos a nuestro grupo de juego de los miércoles para presumir sus nuevos pañales a sus amigos. Las mamás del grupo me hicieron muchas preguntas llenas de curiosidad. Creo que también las he inspirado a considerar usar pañales reusables para sus bebés. DÍA 7 Hoy Benjamín y yo nos abrazamos en el sofá. Se ha repuesto de la gripe estomacal. Tengo que admitir que cada vez es más sencillo usar los Fuzzi Bunz. Al igual que aprender algo nuevo, como amamantar, el proceso de cambiar a usar Fuzzi Bunz lleva tiempo y paciencia.
Mi mejor consejo es invertir en una mini regadera. Puede hacer tu viaje a los pañales lavables mucho más sencillo pues ayuda a enjuagar los pañales sucios (aquellos que no solamente caen al excusado). Pasamos dos semanas en la casa de mis padres en Colorado y pudimos conectar la mini regadera y continuar usando los Fuzzi Bunz sin ningún problema. Mis padres, aunque un poco escépticos, han llegado a respetar nuestra decisión de usar pañales reusables. De hecho, mi madre presume los pañales y me ha pedido en más de una ocasión mostrar los pañales para enseñarles a sus amigas. Un puñado de mis amigas están viendo lo fácil que es usarlos para mí, y ellas también están usando Fuzzi Bunz en sus bebés y recién nacidos. Quién sabe, tal vez los pañales reusables pronto se vuelvan la norma en nuestra sociedad. Yo así lo espero. Pero por ahora, no dejaría mis Fuzzi Bunz por nada en el mundo. Y, me aventuro a pensar por Benjamín, que adora bailar en sus Fuzzi Bunz la canción “Bust a Move”, él tampoco los dejaría por nada. Jennifer Finke es una escritora freelance de Chicago. Este artículo fue pagado por Mother of Eden. Toda la información es la opinión de Jennifer Finke y no de Mother of Eden. |